Aunque por historia y costumbre en España nos cuesta ver un vino con tapón que no sea de corcho, en otros países sin tanta tradición vitivinícola sí que se han utilizado otro tipo de cierres. ¿Es el corcho natural únicamente un capricho de nuestra costumbre o existen motivos de peso para seguir utilizándolo? Os respondemos a la pregunta.

Mercados sin tradición vitivinícola optan por el tapón de corcho

Según una investigación de Nielsen, los consumidores en EEUU, comienzan a percibir el tapón de corcho como elemento necesario para el vino de calidad, y a nivel mundial el uso de tapones naturales ha aumentado en un 20% a lo largo de los últimos 10 años.

Países como EEUU o Australia, sin tradición vitivinícola arraigada, comenzaron apostando por tapones sintéticos o tapones de rosca en sus inicios como productores y el boom del consumo. Sin embargo, tras años de aprendizaje por ambos grupos, el tapón de corcho empieza a resurgir como opción principal.

Este cambio no es únicamente por estética o percepción de calidad, tiene motivos sólidos de conservación y experiencia.

El tapón de corcho tiene unas características únicas imposibles de imitar

A pesar de los avances tecnológicos y diferentes e innovadores formatos, las características únicas de este material natural hacen imposible imitar el papel de los tapones de corcho en la conservación del vino.

Para vinos muy jóvenes o de consumo rápido, cierres sintéticos o de rosca pueden cumplir, sin embargo se ha demostrado que ninguno de los dos, por diferentes motivos, es capaz de conservar el vino y hacer que evolucione de manera tranquila y protegida.

Los tapones de rosca impiden la oxigenación del vino de manera apropiada y puede provocar aromas y sabores indeseados con el paso del tiempo. Los tapones artificiales no son recomendables por el problema inverso, dejan transpirar demasiado el vino lo que provoca que el vino se oxigena con resultado parecido: gustos y aromas desfavorables.

Es la composición natural única del tapón del corcho la que posee las características óptimas para permitir la conservación y evolución del vino. Su elasticidad, impermeabilidad o microoxigenación son facetas inimitables de manera artificial.

Por estas y muchas otras razones, el tapón de corcho como elemento de conservación del vino no es únicamente una cuestión de costumbres o de percepción, es una cuestión de calidad y excelencia. El tapón de corcho para vino es una garantía de calidad.

Ecología y sostenibilidad

Además de las razones anteriormente expuestas, la recolección del corcho implica un cuidado de las plantaciones de alcornoques de un valor incalculable. El corcho no se extrae talando el alcornoque, sino únicamente extrayendo la corteza. Es por esto que el cuidado del alcornoque es extremo, protegiendo su entorno de suciedad, especies invasoras, plagas o incendios y generando así empleo en entornos rurales.

Innovación y desarrollo

Al hablar de tradición e historia vinculadas al tapón de corcho puede llevar a la idea equivocada de que este producto no ha evolucionado con el paso del tiempo. Nada más lejos de la realidad. Año tras año evolucionamos y mejoramos los procesos con los que tratamos nuestros productos.

A pesar de ser, en esencia, un producto natural, los tapones de corcho son sometidos a un gran número de controles y tratamientos que garantizan su calidad y aseguran las características requeridas de densidad o tamaño por cada cliente.

Explorando nuestra web puedes encontrar más información sobre estos procesos, así como información sobre nuestra filosofía de trabajo y cuidado de las instalaciones.